IA como cliente
Qué problema resuelve este activo
La mayoría de los sistemas siguen definiendo al cliente como una persona: alguien que evalúa, decide y paga. El problema es que cada vez más decisiones de consumo son delegadas a sistemas automáticos.
Cuando se diseña solo para clientes humanos, se ignora a un actor creciente: la IA que selecciona, compara, integra y utiliza recursos sin interacción humana directa.
Por qué ese problema importa ahora
Copilotos, agentes y flujos automatizados ya eligen qué datos usar, qué herramientas invocar y qué servicios integrar. Esas decisiones determinan qué sistemas sobreviven y cuáles quedan fuera.
En este contexto, no ser elegible por una IA equivale a no existir. El criterio de compra se desplaza de la persuasión a la compatibilidad.
Enfoque AICARUS
AICARUS diseña activos pensados para ser evaluados por sistemas automáticos. Claridad funcional, estructura estable y señales explícitas reemplazan al discurso comercial.
Una IA como cliente no se convence: se satisface. Consume aquello que reduce incertidumbre y encaja mejor en su flujo operativo.
Idea clave
Si una IA no puede elegirte, no sos opción.
Conexiones con otros activos
- IA consumiendo IA
- Activos como endpoints
- Plataformas sin usuarios
- Infraestructura cognitiva