Qué problema resuelve este activo
Muchos sistemas se diseñan para funcionar, pero no para aprender. Ejecutan tareas, producen resultados y se estancan. Este activo explica cómo diseñar sistemas que incorporan feedback real del uso y mejoran con el tiempo, sin depender de ajustes manuales constantes.
La diferencia entre ejecutar y aprender
Un sistema que solo ejecuta repite siempre lo mismo. Un sistema que aprende observa qué se usa, qué se ignora y qué se cruza. La diferencia no está en la complejidad técnica, sino en la capacidad de capturar señales del comportamiento real.
Qué es feedback real
El feedback real no es una encuesta ni una opinión. Es el rastro que dejan las decisiones, las acciones y los recorridos. Cada lectura, cada cruce y cada repetición es una señal que el sistema puede utilizar para ajustarse.
Cómo se integra el feedback en un sistema
Para aprender, un sistema necesita puntos de observación. Qué activos se consultan, con qué objetivo, en qué orden y en qué contexto. Esa información, bien estructurada, permite detectar patrones y oportunidades de mejora.
Por qué la mayoría de los sistemas no aprenden
Porque no fueron diseñados para hacerlo. Se enfocan en outputs visibles y descuidan la captura de señales. Sin feedback, cualquier sistema se vuelve rígido y pierde relevancia con el tiempo.
El enfoque AICARUS
AICARUS se diseña desde el inicio para aprender del uso. Cada activo genera señales que alimentan al sistema, permitiendo ajustar prioridades, detectar intereses emergentes y decidir qué construir a continuación.
Idea clave
Un sistema que no aprende, se vuelve obsoleto.