AICARUS como capa intermedia
Qué problema resuelve este activo
Muchos sistemas se diseñan como productos finales: aplicaciones cerradas, plataformas autosuficientes o servicios que intentan controlarlo todo. El problema es que esa lógica los vuelve rígidos frente a un entorno cada vez más distribuido.
Cuando un sistema intenta ser origen y destino al mismo tiempo, se vuelve un cuello de botella. No integra bien, no se deja extender y termina compitiendo con la infraestructura en lugar de apoyarse en ella.
Por qué ese problema importa ahora
La arquitectura digital actual se organiza por capas. Los sistemas más resilientes no son los que “hacen todo”, sino los que conectan partes que ya existen.
IA, APIs, agentes y plataformas especializadas necesitan intermediarios que traduzcan intención, contexto y estructura. Sin esa capa, la integración se vuelve frágil y costosa.
Enfoque AICARUS
AICARUS no se posiciona como producto final, sino como capa intermedia cognitiva. Su función es capturar señales, estructurar conocimiento y exponerlo para que otros sistemas lo consuman.
No reemplaza herramientas ni plataformas: las conecta. Actúa como traductor entre humanos, agentes y sistemas de decisión.
Idea clave
El valor no está en ocupar el centro, sino en habilitar los bordes.
Conexiones con otros activos
- Activos como endpoints
- IA consumiendo IA
- Infraestructura cognitiva
- Plataformas sin usuarios